UNIDAD
EDUCATIVA OCTAVIO CORDERO PALACIOS
Lengua
y Literatura. Tarea N°3 Décimo de EGB Regular
Nombre
del(a) estudiante:………………………………………………
Bienvenidos(as)
estimados estudiantes. Continuamos con nuestras actividades.
DESTREZA: Interpretar un texto literario desde las características del
género al que pertenece.
1.
Buscamos
la macrodestreza de literatura- El
cuento ecuatoriano contemporáneo (Página 134 en mi texto el
suyo solo difiere las páginas)
2.
Lea los objetivos
• Realizar interpretaciones personales, en función de los
elementos que ofrecen los textos literarios, y destacar las características del
género al que pertenecen para iniciar la comprensión crítico-valorativa de la
literatura.
• Utilizar de manera lúdica y personal los recursos propios del
discurso literario en la escritura creativa para explorar la función estética
del lenguaje.
• Aplicar los conocimientos lingüísticos y explorar algunos
recursos estilísticos en los procesos de composición y revisión de textos
escritos para lograr claridad, precisión y cohesión.
3. Lea
algunos nombres de escritores y escritoras ecuatorianas y de algunas de sus
obras. Clasifico a los autores según un criterio.
4. Contesto las preguntas.
• ¿Qué parámetro usó para clasificar a estos
escritores y escritoras?
• ¿Conoce alguno de estos
escritores o escritoras? .Cuál?
• ¿He leído algún texto literario de uno
de estos autores? .Cuál?
5. Leemos en
clase el siguiente cuento y lo comentamos. El triple salto
Luego averiguamos sobre su autor.(Iván Egüez)
6. Lea el siguiente Glosario y luego construya una oración
con cada una de estas palabras. Por ejemplo con la palabra poterna
La Señora María se escapó de su casa
por la poterna que está en la parte posterior de su
casa.
|
Continúe
poterna. Puerta menor que
cualquiera de las principales, que da al foso o al extremo de una rampa.
ventanuco. Ventana pequeña.
filántropo. Persona que se
distingue por el amor a sus semejantes.
complot. confabulación entre
dos o más personas contra otra u otras.
cingaro. Gitano.
apoteosis. Ensalzamiento de
una persona con grandes honores o alabanzas.
escalafor. Braserito de
hierro u otro metal, con tres pies, que se ponía sobre la mesa para calentar la
comida.
dacha. Casa de campo
rusa.
pitanza. Ración de comida
que se distribuye a quienes viven en comunidad o a los pobres.
reverencia. Respetar o
venerar.
eunuco. Hombre castrado.
pleitesía. Rendimiento,
muestra reverente de cortesía.
sonar. Fracasar, perder,
tener mal fin.
jubón. Vestidura que
cubría desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo.
macabro. Que participa de
la fealdad de la muerte y de la repulsión que esta suele causar.
vilipendio. Desprecio, falta
de estima, denigración de alguien o algo.
DESTREZA: Debatir críticamente la interpretación de un texto literario
basándose en indagaciones sobre el tema, género y contexto.
7.
Leo nuevamente El triple salto y realizo las siguientes
actividades.
a. Narro con
mis propias palabras un resumen del cuento El triple salto
b. Identifico el
sentimiento que articula las acciones de este cuento y explico por qué.
c. Escribo en mi
cuaderno la razón
implícita
por la que Payayo, Payayon encerró a Tania y no permitió que actuara en el concurso.
.Qué pistas me da el texto?
Escribo también,
por qué razón Payayo, Payayón no la dice de manera
explícita.
.Es difícil
expresar los sentimientos?
d. Explico,
con mis propias
palabras, si este cuento es una reproducción fidedigna de lo vivido por el
payaso o es una ficción.
e. Utilizo
palabras para narrar
algo que no existe en la realidad, pero que sea verosímil.
f. Encuentro
una diferencia entre la
intención del lenguaje cotidiano, funcional y práctico y el lenguaje literario.
g. Escribo
en mi cuaderno el texto
de la carta que creo escribió Payayo, Payayón a Tania.
Hago referencia a los recuerdos que el payaso cuenta
en el texto.
8. Contesto las preguntas en mi
cuaderno
• Cómo
presenta el escritor la vida de un circo? .Qué evidencias me da el texto para esta afirmación?
• En qué país sucede esta historia?
.Como lo inferí?
• Dónde y
ante quiénes
tuvo Tania el primer gran éxito?
.Haciendo qué?
9. Vea el siguiente video
luego Analizo, en
mi cuaderno, el cuento El triple salto, con
base en sus elementos registrados en este cuadro.
Ambiente
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Tiempo y lugar en que ocurren las acciones, es decir, corresponde
al escenario geográfico donde
los personajes se mueven.
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Atmosfera
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Corresponde al mundo particular en que ocurren los hechos del
cuento. Son las sensaciones o el estado emocional que prevalece en la
historia. Debe irradiar, por
ejemplo, misterio, violencia, tranquilidad, angustia, etc.
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Trama
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Es el orden en que se presentan los sucesos de la historia que
se cuenta. Generalmente consta de un inicio, que introduce personajes, lugar y circunstancias que dan
origen a un conflicto. Es el
conflicto lo que mueve la acción del relato. El conflicto da lugar a un desarrollo, que muestra una serie de acciones que cuentan
la historia, que debe llegar al clímax, en el que culmina el desarrollo, y a un final o desenlace, que es la solución de conflicto. Muchos cuentos actuales no se sujetan a este
orden lineal.
El conflicto en la trama se caracteriza por la oposición de fuerzas. La oposición puede ser de: ser humano vs. Ser humano; ser humano vs. sí mismo; ser humano vs. El medio ambiente; ser humano vs. la
sociedad.
La trama de un cuento puede organizarse de diversas maneras:
Trama
lineal o cronológica. Los sucesos se relatan de inicio a fin, tal
y como suceden.
Esta es la trama que se presenta en los cuentos clásicos y tradicionales, como los cuentos de hadas, los cuentos
infantiles, populares o maravillosos y cuentos de la mayor parte de
escritores clásicos y contemporáneos.
Trama
circular. Los sucesos o la situación regresan al mismo punto de donde partieron.
Uno de los intereses de los escritores contemporáneos es encontrar nuevas formas de narrar. En el cuento breve
o minificción podemos notar la innovación que hacen los autores para jugar con los momentos de la
trama y sorprender al lector.
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Narrador
|
Es la voz que cuenta la historia, y lo puede hacer como:
• Protagonista: narra su propia historia. Por ende, no conoce
la interioridad de los otros personajes. (Primera persona)
• Observador o testigo: cuenta la
historia de otro, y participa en ella, bien sea porque lo vio o porque estuvo
involucrado. (Tercera persona: él, ella, ellos, ellas)
• Omnisciente: tiene un conocimiento total de la historia
y de los pensamientos y sentimientos de los personajes.
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Personajes
|
Pueden ser:
• Protagonistas – Personajes principales (toda la acción gira en torno a ellos o ellas).
• Antagonistas – Personajes o
fuerzas que se oponen al protagonista.
• Personajes secundarios (tienen
menor participación).
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Ambiente
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Atmósfera
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Trama
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a. Trama lineal o cronológica
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b. Trama circular.
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Narrador
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a. Protagonista
b. Observador o testigo
c. Omnisciente
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Personajes
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a. • Protagonistas
b. • Antagonistas
c. • Personajes secundarios
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10. Establezco la
diferencia entre el narrador observador o testigo y el narrador omnisciente.
a. En mi cuaderno escribo un ejemplo de cada uno con
base en una historia que yo invente.
11. Leo esta
subclasificación de
los textos narrativos y averiguo las
características
esenciales de cada tipo.
Textos
Literarios
|
Narrativos
|
12. Leo el
siguiente texto y lo parafraseo en mi
cuaderno.
EL CUENTO
El cuento es una narración breve que relata una
secuencia de hechos ficticios. En el cuento se presentan pocos personajes y el
principal vive un cambio a lo largo de la trama.
El desenlace puede ser
sorprendente o invertir la cronología de los acontecimientos.
En un cuento pueden
combinarse diferentes recursos narrativos dependiendo de la intención y estilo del escritor.
En los cuentos es fundamental la participación del lector para concluir la historia. Entre los diversos
recursos narrativos para escribir un cuento pueden mencionarse los siguientes.
Diálogo. Reproducción
directa de lo que dicen los personajes mediante el uso de guiones largos. Por
ejemplo:
—¿Dónde está Tania?
—En el
trapecio—
Secuencias de acción. Fragmentos que enuncian
acciones realizadas por los personajes a
lo largo del tiempo. Por ejemplo:
“(…) y después del
vuelo, al tiempo del enganche, caeré. Caeré
desde los veinte metros soñados
por ti y se romperá mi
forma al chocar contra la vida”.
Descripción. Enumeración de las características de los personajes, objetos y situaciones del cuento por
medio de adjetivo.
También acciones llevadas a cabo
por los personajes contribuyen a mostrar las características de los personajes.
Por ejemplo:
“(…) Verás que
estás
perdida, atrapada, indefensa”.
13. Leemos el
siguiente cuento de la escritora ecuatoriana Coca
Ponce, y lo comentamos con la guía de nuestro docente.
Como ecuatoriana
En la sala VIP
del aeropuerto faltaba aire. Algunas personas lloraban. Otras se abrazaban.
Casi todas
hablan por teléfonos celulares. Los periodistas de la televisión hacían preguntas a
las personas más nerviosas. Los de la radio trataban de conseguir
una entrevista con las autoridades. Los militares evitaban las miradas.
Había demasiado movimiento y ruido. Al menos así le pareció a Brigitte
mientras aguardaba, sola, sentada en una esquina, frotando compulsivamente su
muslo derecho. Froto tanto que la tela de su pantalón perdió el color. No
entendía lo que pasaba. No tenía sentimientos definidos. Solo sentía calor.
Esta mañana había llamado el
mayor Oviedo, un funcionario de la compañía de aviación. Pregunto por
la señora de Moscoso. Hacía tiempo que nadie la llamaba así. Estaba separada de Carlos hacia casi tres años y desde entonces usaba su apellido de soltera.
—.La señora de Moscoso, por favor?
Estuvo a punto
de responder que estaba equivocado, pero algo la detuvo.
—.Quien la busca?
—El mayor Oviedo. Necesito hablar con la señora Brigitte de Moscoso.
Con un tono de
voz envejecida dijo: “Soy yo”.
Brigitte había venido siete años atrás, casada con
Carlos Moscoso. No conocía el país ni a nadie que viviera aquí. Cuando llego quiso integrarse al mundo del que tanto había oído hablar a
Carlos y vivir como ecuatoriana. Y no fue fácil. Todo era diferente. Todos esperaban algo que no tenía. Pero se dispuso a aprender.
Pregunto por
qué lloran en las fiestas y ríen en los funerales. Descubrió que cuando reciben por
respuesta una negativa directa, se sienten ofendidos. Se le hizo muy difícil utilizar las formas indirectas de los verbos. Oyó que los objetos se caen,
se rompen, se pierden. Que las cosas simplemente suceden sin que haya un
responsable. Pensó que tal vez por eso el país no tenía héroes.
No estaba muy
convencida de que le correspondiera ir a Tulcán. No sentía que fuera su
deber.
Sin embargo,
el mayor Oviedo había venido hasta
su departamento con los papeles del seguro de accidentes que Carlos había llenado esa mañana. El mayor,
tímidamente, le explico el trámite que debía seguir en
esas circunstancias.
Después de una larga conversación acerca de que debía asistir al
reconocimiento del cadáver.
Brigitte
alcanzó a llamar a su vecina para pedirle que se
encargara de los niños cuando
llegaran de la escuela. Mientras le daba instrucciones, sentía que la situación en la que
estaba tenía un sabor de irrealidad absoluta. Como todo en
este país. Aquí las cosas siempre son un poco inexactas, un tanto indefinidas,
por no decir difusas.
Tal vez por
esa razón, en ese momento, volvió a ser la señora del
Moscoso. Nunca se divorciaron.
Carlos decía que se sentía más seguro cansado. En cambio ella nunca supo qué sentir.
Cuando llegó a Ecuador, Carlos le
explico las costumbres locales. En resumen, ella se encargaría de la casa, y el, del mundo exterior. No
tenía que preocuparse por nada mientras no se rompiera el equilibrio.
Enamorada como estaba, asumió el encierro. Desde allí vio como las virtudes
lentamente se transformaron en defectos.
Los gestos
cariñosos, en muecas burlonas.
Los apodos graciosos,
en reclamos. Y si él no la
hubiera abandonado, ella ni siquiera hubiera conocido el Café Toledo.
En la
información del seguro de accidentes, Carlos había escrito el nombre de Brigitte. .Tal vez pensaba en los niños? Cuando llego al aeropuerto ella tuvo que llenar varios
formularios: fechas, nombres, lugares, direcciones. Mientras
escribía los datos, recordó el día en que
Carlos abandonó la casa. Lo hizo muy entusiasmado.
También era un jueves. Había descubierto
que su destino y su necesidades eran otras. Que con ella no iba ningún lado.
Brigitte volvió a sentir lo mismo que aquel día. Recordó la imagen de Carlos arreglándose como
para una fiesta. Se había afeitado y luego perfumado con Aqua Velva.
Cuando por fin
salió del departamento diciendo que ella estaba robándole la vida, llevaba sus objetos personales en una gran bolsa
de basura.
Brigitte puso
el pie en la puerta para que no se cerrara. Se quedó allí parada hasta que el desapareció en el ascensor. Escucho que le decía:
—Por la plata no te preocupes. Nunca te faltará.— Luego corrió hasta la ventana que da
a la calle para ver a Carlos alejándose en el Mazda.
Entonces su
vida cambió muy poco. Sin embargo, el sentido que tenía para Brigitte vivir en Ecuador desapareció por completo. Abrió las cortinas para que entrara el sol y retiró los sillones de las paredes. Dejó de preparar arroz a diario. Consiguió trabajo de traductora en la embajada. En el fondo, lo único que quería era regresar
a su pueblo natal, un lugar rodeado de girasoles. Había intentado irse con los niños, con el pretexto de las vacaciones de verano, pero Carlos jamás quiso firmar el permiso de salida ni el cheque para los pasajes.
Para superar esa limitación, Brigitte se
dedicó a los trámites para conseguir pasaportes europeos a los niños.
Una vez que
los obtuvo, pensó que solo era
cuestión de ahorrar. Sin embargo, la plata nunca
sobraba.
Cuando
Brigitte y los familiares de los demás pasajeros llegaron a Tulcán, se instalaron en una escuela que los militares vigilaban como
si hubiera algo para robar. Un cura ofició misa en una de las aulas. Brigitte prefirió quedarse afuera, sentada en un banco. Estaba cansada y sentía frío.
Pero al poco
rato la soledad se hizo insoportable y optó por entrar. Se sentó cerca de alguien. No importaba quién. Necesitaba sentirse acompañada.
Se puso a
pensar en los siete años de
destierro marital, como había bautizado a
esta larga estancia en Ecuador. Ahora, al ver a toda la gente que la rodeaba,
sentía algo parecido a la envidia.
Hubiera
querido tener algo que compartir con ellos, hubiera querido estar triste, como
parecía que ellos estaban. Si al menos hubiera
sentido remordimientos, como la señora que gritaba: “Juan Esteban, perdóname”, hubiera podido sentirse ecuatoriana.
De pronto,
todos dejaron de rezar y abandonaron la improvisada iglesia. Desde el lugar del
accidente llegaron los primeros militares trayendo algunos cadáveres. Vio la bolsa negra de basura en la que Carlos guardo su
ropa el día que la dejo.
Los
uniformados pidieron a los familiares que se acercaran a fin de proceder con el
trámite correspondiente.
La cola
avanzaba con lentitud. Los gritos de dos señores al identificar a su hermana la aturdieron.
Brigitte
caminaba nerviosa pensando como reconocería a Carlos. No conocía la ropa que usaba últimamente.
Ni siquiera
recordaba si tenía bigote.
Parecía que hubiera perdido la memoria. Tenía sed. Trataba de visualizar las facciones de Carlos, pero
solo recordaba
la cara del mayor Oviedo sonrojándose cuando
por la mañana Brigitte le pregunto:
—.Cuánto es el dinero que recibiré?
El mayor había titubeado un momento antes de mencionar una cantidad
tentativa. No estaba autorizado a tratar el tema. Ella, al escuchar la suma, no
pudo apreciar su dimensión real. Las cosas
estaban sucediendo con demasiada velocidad.
En la cola de
identificación volvió a pensar en la cifra
mencionada por el mayor. De repente comprendió que su momento había llegado. Supo que por fin volvería a ver su pueblo natal rodeado de girasoles. Y se sorprendió cuando se dio cuenta de que,
por primera vez en siete años, lloraba de
alegría, como ecuatoriana.
Coca Ponce
Nació en Quito en 1954, estudió Sociología en la Universidad
Nacional
Autónoma de México, UNAM. Ha publicado cuentos
en la revista El Búho de
Quito y Número de
Bogotá. Mío solo el Piano es su primer libro de
cuentos.
14. Leemos nuevamente
el cuento y realizamos las siguientes
actividades.
a. Definimos el argumento,
el ambiente y la trama del cuento Como ecuatoriana.
b. Exponemos cuál es el personaje
principal y qué lo
caracteriza.
c. Identificamos la
atmosfera que invade este cuento. Escribimos nuestra
indagación con evidencias que fundamenten nuestra
conclusión.
d. Identificamos el
tipo de narrador de este cuento.
Elegimos un fragmento y cambiamos la voz del narrador.
e. Identificamos el
conflicto del cuento: ¿Qué tipo de oposición de fuerzas de las
expuestas en el acápite
que habla de la trama se observan?
f. Reflexionamos sobre
cómo
percibe el personaje qué es
ser ecuatoriana. ¿Qué otras características añadiríamos?
g. Describimos a
Brigitte con base en la información que presenta el texto. Realizamos una ficha biográfica.
h. Explicamos por escrito los
acontecimientos que llevan a Brigitte a experimentar un cambio.
¿Qué ocurrió con Brigitte al final?
i. Analizamos la
atmósfera
e inventamos la
historia de Brigitte si no venía a
Ecuador.
j. Brigitte siente que las esposas en el Ecuador viven el matrimonio
de manera muy distinta al lugar donde ella nació. Escribo en mi
cuaderno cómo
pienso que vive una pareja con hijos en la ciudad natal de Brigitte.
k. Transformo, el
siguiente fragmento de Como ecuatoriana para
que la historia sea relatada por un narrador protagonista. Cuidamos que el fragmento sea comprensible.
Cuando
llegaron a Ecuador, Carlos le explicó las costumbres locales. En resumen, ella se encargaría de la casa y él del mundo
exterior.
No tenía que preocuparse por nada mientras no se rompiera el
equilibrio.
15. Creo una
historia en la que su personaje principal se transforma y lo escribo en mi cuaderno. Puedo
utilizar el siguiente esquema:
Un lobo se dio cuenta de que
los hombres le creían malo.
|
Con las TIC
Reviso estos enlaces para aprender
más sobre el cuento:
http://bit.ly/2gBEuhG
|
Se encontró con un
ermitaño
que le habló del bien y del mal.
|
|
A partir de entonces, el lobo
se esforzó por ser bueno.
|
16. Con base en este personaje, pensamos en la trama de un cuento, en el lugar donde se va a desarrollar,
en algún
otro personaje y sus características.
Las siguientes preguntas nos ayudan.
• .Todas las acciones del cuento cumplen con un propósito en la historia?
• .La descripción de
los personajes logran lo que nos imaginamos?
• .La forma de actuar de los personajes corresponde con la forma en
que son descritos?
a. Copio el
siguiente cuadro en mi cuaderno y lo lleno.
Quienes serán los lectores
de nuestro cuento
y qué efecto queremos provocar en ellos.
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Cuál es el
tema, situación o metamorfosis
que seleccionamos.
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Protagonista
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Descripción del
protagonista
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Personaje o personajes secundarios
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Descripción de los
personajes secundarios
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Tipo de trama
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Tipo de narrador
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Posible título del cuento
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17. Leemos y comentamos, el siguiente cuento.
La gata
Aminta Buenaño
Ella
había
cumplido sus anos, nunca jamás los
decía y
se había
propuesto no envejecer. Pero en realidad lo que más tenía era
miedo a morir, pero tampoco lo decía. Andaba por su enorme casa con la farmacia entera a cuestas.
Muy de
mañana tomaba la vitamina C
contra la gripe, la E contra la vejez, la omega 3 contra la arteriosclerosis,
la lecitina de soya para el cerebro, las flores de Bach para los nervios, el
calcio para los huesos, el Fiotón
para la memoria, el ginsen g para la fuerza, la salvia para la feminidad, los
antioxidantes para combatir los radicales libres, y, por si acaso, por si algo
se olvidaba, terminaba apurando un multivitamínico que le había traído una amiga que compraba
mercaderías en Miami. Para la
consolación del
alma tenía una
estampita en la cartera con la oración de la Madre Dolorosa, un talismán en la chequera para la prosperidad, y para “el
mal de ojo” lucía una pulsera rojo escarlata en la mano izquierda.
Había pintado las
habitaciones de colores pasteles, ponía macetas de flores en todos los rincones, quemaba aromáticos inciensos de sándalo y canela para la serenidad, prendía velas contra los malos espíritus, y de las paredes de su casa colgaban cuadros con máximas famosas, frases luminosas y sabias que la animaban a mirar
siempre adelante, a no dejarse derrotar, a pensar siempre positivo y seguir el
sendero de la iluminación; en una
palabra, buscaba, ansiaba, desesperaba por tener una esperanza, por conseguir el
elixir de la juventud eterna, la puerta sagrada a la inmortalidad con la
protección de un ejército de esbeltos arcángeles rubios a quienes veneraba y de quienes –merced
a una torre de libros de espiritualidad y autosuperación que compraba y coleccionaba quincenalmente–,
conocía exactamente
sus nombres,
oficios y encargos, para reclamarles o exigirles con fundamento.
Tenía ella un terrible
miedo a la indecencia de la decrepitud. “El día en que esté muy vieja me mato”, le había asegurado a
una amiga mayor que ella y esta la había quedado mirando con un poco de lástima y tristeza, mientras apuraba el café y escarbaba con desgano el cheesecake de frutilla que ella había despreciado.
Cuando llegaba del trabajo, después de merendar la ensalada de lechuga y otros vegetales para no engordar,
el yogur natural para mejorar la digestión y los ocho vasos de agua para conservar la piel lisa y
radiante, solía mirar la televisión junto a su gorda gata siamesa de color caramelo que dormitaba
a su lado, a la que amaba tanto como a ella misma. Era su hija, su pasión, el punto y coma de su amor. A ella, solo a su gata, le
toleraba que le despeinase el hongo precioso de su melena tinturada de un color
rubio cenizo mediano, por el estilista afeminado que le confiaba entre hipos y
ayes sus penas mientras pasaba el secador por sus cabellos húmedos y le incendiaba las orejas.
A ella, a su gata, le contaba sus miedos y tristezas, los días en que le habían ocurrido
cosas por no haber salido de la cama con el pie derecho, las infamias de su jefe
en el trabajo, las mentiras y pequeñas perfidias de sus amigas, sus nostalgias de antiguos amores y
especialmente su miedo, su terrible miedo, su monstruoso miedo por el futuro.
A ella, solo a ella, confiaba la vergüenza de sus libras de más, los rollitos que había observado crecer alrededor de la cintura y la celulitis que avanzaba
como plaga de langostas sobre sus bien cuidadas y largas piernas. A ella le
confesaba el horror de la soledad y la depresión que se erguía como una nube
oscura amenazando la longitud de sus fines de semana. Solo a ella.
Por eso no soportó, no pudo soportar el día en que mataron a su gata. Ese día ella le puso la leche, como de costumbre, muy temprano por la mañana, mientras acariciaba su brillante pelaje.
Luego toleró que, mientras
se colocaba el uniforme oscuro y apuraba la tacita de café azucarada con edulcorante, la gata se refocilara entre sus piernas
enfundadas en medias nailon color carne.
Observó algo extraño en la actitud de la gata; normalmente cuando le servía se acercaba, sensual y prosuda, olisqueaba un poco, como
desconfiada, antes de acometer sobre el plato. Pero ahora parecía que deseaba estar un poco más cerca de ella, como que sus grandes ojos azules querían expresarle algo, contarle algo inesperado que no alcanzaba a
comprender. Como estaba atrasada la hizo a un lado, cerro atentamente la puerta
del departamento, aseguro con doble llave la chapa
y se fue al trabajo. A las tres de la tarde sintió una opresión en el pecho
y creyó que le iba a dar un ataque al corazón. Pero el dolor del corazón se lo siente en el brazo izquierdo, la tranquilizo su amiga
María en la oficina. Más tarde, cuando fue a beber un poco de agua, tuvo ganas de
vomitar. A las cuatro y media, la médica del trabajo le receto unas pastillas para el estrés y la envío a la casa. A
medida que se iba acercando, una nube negra, un dolor en la boca del estómago, un frio inusitado en las palmas de la mano, la
atormentaron.
El pecho, las sienes, le martillaban mientras se acercaba, como
si resucitaran las antiguas jaquecas. Se extraño de no escuchar el leve maullido con que la gata la recibía cuando escuchaba el giro de la llave sobre la puerta. La empezó a llamar con los gemidos y cariños con que solían comunicarse;
a buscar debajo de la cama, atrás del
refrigerador, en medio de los libros, por último, se le ocurrió mirar hacia el balcón. Al lado de un cactus vela, exactamente en el ángulo en que el sol caía, su gata yacía larga y estirada
como un objeto inerte, con la rigidez seca de una flor disecada, mirándola con sus grandes ojos vidriosos y azules, mientras en su
hocico aún quedaban restos de un vómito verde y oscuro. No supo qué hacer, creyó enloquecer, los
ojos de su gata parecían implorarle
que la salvara de la muerte, parecían no comprender el abismo que se abría entre el hoy y el mañana.
No fue a trabajar el día siguiente, ni después, ni el otro.
Cuando su amiga María la visitó porque había faltado al trabajo más de una semana y no respondía al teléfono, no la
encontró a ella, sino a otra, a una vieja de cabellos
secos y quebradizos, ojeras profundas, piel arrugada y marchita que le informó con voz inaudible que hacía una semana habían envenenado
a su gata y que la estaba velando.
Aminta Buenaño Rugel
Nació en la ciudad de
Guayaquil. Es escritora, docente universitaria,
política, diplomática, editorialista,
comunicadora
social y periodista
ecuatoriana. Su obra más
conocida es
Mujeres divinas (2006).
18. Leemos nuevamente
el cuento y realizamos las
siguientes actividades.
a. En su cuaderno Definimos el argumento, el ambiente
y trama del cuento La gata.
b. Escriba cuál es el personaje
principal y que lo caracteriza.
c. Presentamos, con
detalles, la atmosfera que invade este cuento.
d. Establecemos el
tipo de narrador del cuento La
gata.
Elegimos uno pasaje y cambiamos de tipo de narrador.
e. Identificamos el
conflicto del cuento: ¿Qué tipo de oposición de fuerzas de las
expuestas en el acápite
que habla de la trama se observan en este cuento?
f. Explicamos cómo percibe el personaje la
vida. ¿Qué significa la gata para
ella?
g. Escribimos, una biografía de la dueña de
la gata, con base en la información que presenta el texto.
h. Analice la
atmósfera
e invente la
historia de la dueña de
la gata que, en vez de vivir sola con su mascota, vive con una amiga
i. La protagonista ama a su gata. Escribimos, en nuestros cuadernos, las razones por las que pensamos que
las personas aman de manera exagerada a sus mascotas. Proponemos un antídoto para la soledad. Lo escribimos.
Tarea
j. Leo el cuento Un hombre muerto a puntapiés del ecuatoriano
Pablo Palacio. Entro
en la
página: http://bit.ly/2gPWQjn
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