UNIDAD EDUCATIVA OCTAVIO CORDERO PALACIOS
Tarea N° 6
Lengua y Literatura DÉCIMO
EGB
Docente: Lcda. Beatriz
Astudillo
Estudiante:
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Trabajo para una semana. Fecha: junio 8
TEMA:
HABLAR EN PÚBLICO Y ESTRUCTURA
DE UN DEBATE
COMUNICACIÓN ORAL
(página 176,177 y 178) OBJETIVOS
Analizar
con sentido crítico, discursos orales relacionados con la actualidad social y
cultural para evitar estereotipos y prejuicios.
Comunicarse
oralmente con eficiencia en el uso de estructuras de la lengua oral en diversos
contextos de la actividad social y cultural para exponer sus puntos de vista,
construir acuerdos y resolver problemas.
D.C.D
Utilizar los recursos de la comunicación oral en contextos de interacción
social, construcción de acuerdos y resolución de problemas.
DCD
Reflexionar sobre los efectos del uso de estereotipos y prejuicios en la
comunicación.
1. Lea los siguientes textos. Ejercite
varias veces las sugerencias sobre el manejo del cuerpo y de la voz. Hablar en público. Conteste las siguientes preguntas:
a.
¿Por qué es de gran importancia la “praxis oratoria”? y qué no más concierne?
b.
Según Tomás Motos Teruel, qué no más comprende el lenguaje del cuerpo en lo
relacionado a la Oratoria?
c.
¿Qué elementos deben ser tomados en cuenta en la Oratoria?
2. lea las
páginas 177 y 178.Estructura del debate y proceso de elaboración del debate
3. Observe el
siguiente video: Formas de validar los argumentos
4.Lea el
siguiente texto. Observe los videos cuya dirección están a continuación y al
final haga un resumen de veinte líneas sobre la Oratoria
HABLAR EN PÚBLICO.
¡Hola! Si has llegado hasta aquí en
busca de debate, estás en el lugar adecuado. Pasa, siéntate, ponte cómodo y
prepárate para entrar en el apasionante mundo de la argumentación. A través de
ejemplos y ejercicios prácticos te garantizamos horas de entretenimiento y el
desarrollo de nuevas capacidades para expresarte y transmitir ideas en tu vida
diaria. ¡¡Adelante!!
INTROCUCCIÓN
La llamada praxis oratoria es de gran
importancia, ya que una mala pronunciación o una actuación inadecuada pueden
estropear la transmisión de un mensaje. Concierne tanto al lenguaje corporal
como a todos los matices que pueden extraerse de la voz. Por eso, en este
apartado vamos a desarrollar el trabajo relacionado con la técnica vocal, los
gestos, la actitud corporal, etc.
En la puesta en escena de todo comunicador se
distingue entre una vertiente visual y otra acústica. Una buena pronunciación
exige del dominio de la ars recte dicendi. El debatiente debe conocer
las reglas de la correcta pronunciación ya que si esta se lleva a cabo de forma
incorrecta hace que cualquier argumento pierda fuerza, desvirtuando la
persuasión. Dentro de esta vertiente acústica, además de la correcta
articulación de los sonidos, son muy importantes las modulaciones intencionadas
de la voz con fines expresivos: modificar la velocidad, hacer pequeñas pausas,
cambiar y combinar el tono y el volumen, ajustar la entonación al sentido de la
frase (enunciativa, interrogativa, exclamativa…) y variar el ritmo de
articulación. Todos estos elementos van a permitir distinguir una voz en tono
moderado y conversacional, de una voz ardorosa y apasionada, siendo la adecuada
combinación entre ambas, la que dotará a nuestro discurso de una mayor eficacia
persuasiva. Es fundamental para este dominio de la voz el control de la técnica
de respiración, impostación y emisión vocal.
En la vertiente visual trabajaremos todas las
cuestiones relativas a la comunicación no verbal: el lenguaje de los gestos, la
posición corporal, distracciones que debemos evitar y el temido miedo escénico.
Cuestiones relativas al uso expresivo de las
cualidades de la voz
Consejos prácticos
- Utilizar una velocidad media en el habla de aproximadamente 140 palabras por minuto.
- Debemos enfatizar el inicio y el final de nuestra intervención dándole un ritmo más lento y cuidando en extremo la dicción; son éstos los momentos en los que tenemos que dejar bien asentado nuestro posicionamiento respecto a la tesis que defendemos. Tendremos que utilizar, por lo tanto, una voz muy expresiva. Para lograrlo se deben variar de forma continuada los parámetros de altura e intensidad, buscando la huida de un tono monótono que acabe con nuestras expectativas de transmitir seguridad, determinación y confianza en la defensa de nuestro posicionamiento. Es importante lo que se dice, pero también, cómo se dice.
- En las partes centrales de nuestra intervención, centraremos la atención en el ritmo del discurso, que debe aumentar, ayudando así a crear expectación, dejando en el público la sensación de que dominamos muy bien el tema, ya que tenemos muchas cosas que decir.
- En todo debate, es necesario encontrar el grado óptimo de intensidad para que, sin gritar, la proyección de la voz se adecue a las dimensiones de la sala en la que éste se realiza. Son muchas las ocasiones en las que, tanto el público como los miembros del jurado, tienen serias dificultades para escuchar con claridad al orador. Volvemos a recordar en este punto la importancia del apoyo diafragmático en la respiración para la correcta proyección de la voz.
- Los cambios en la intensidad son fundamentales para subrayar y acentuar las partes o palabras de mayor interés. Poner énfasis en lo relevante, es decir, en aquellos puntos que se quieren resaltar. Hablar utilizando un tono apagado da sensación de inseguridad o indecisión.
- Los cambios en el tono repercuten en la entonación, pero será la combinación de ambos parámetros los que proporcionen a la frase el sentido exacto de lo que queremos transmitir. Por ejemplo, si queremos cuestionar uno de los argumentos del equipo contrario mediante la realización de una pregunta, ésta deberá hacerse combinando un tono agudo, intensidad fuerte y ritmo rápido. Puedes probar con el siguiente ejemplo: ¿Dicen ustedes que la televisión no manipula la información?
Cuidar la manera de hablar
- Articular de forma adecuada todos los fonemas que componen el discurso pero, a la vez, cuidando los excesos; la dicción no debe parecer artificial.
- Practicar mucho antes de un debate. No hay que dar la sensación de que el contenido del debate lo llevamos memorizado. Debemos transmitir que hablamos porque conocemos muy bien el tema, de forma muy natural; para conseguir este estilo hay que llevar una gran preparación previa respecto a la forma de hablar y exponer. Un buen consejo puede ser grabarse a sí mismo o utilizar a distintos miembros de la familia o amigos para que nos escuchen los días previos al debate.
- Evitar comerse sílabas, repetir sonidos, titubear, la voz nasal… todos estos elementos interfieren negativamente en el oyente contribuyendo al fracaso del orador.
- Las muletillas, expresiones que se repiten continuamente y de forma innecesaria, interrumpen la continuidad del mensaje y no aportan ningún significado. Son expresiones del tipo “bueno”, “humm”, “a ver”, “me gustaría que”, etc. El uso de las mismas transmiten nerviosismo en el emisor e inseguridad, además de cansar al oyente. Para corregir este defecto es conveniente emplear frases cortas y llevar bien preparada la intervención para sentir seguridad, evitando las situaciones de elevado nerviosismo, ya que, es en estos casos, cuando más se utilizan.
- Prestar especial atención a las pausas:
1. La introducción de pausas, por parte del orador,
es un signo de confianza y dominio de la situación. Transmiten fiabilidad y
seguridad.
2. Durante las pausas no se debe dejar de mirar al
público o, en el caso del debate, a los miembros del equipo contrario.
3. Las pausas también sirven para enfatizar. Por
ejemplo:
a. Hacer una pausa justo antes de uno de los
principales argumentos sirve para aumentar la fuerza del mismo ya que aumenta
el interés del oyente.
b. Las pausas que siguen a un argumento clave también
aportan fuerza al mismo, funcionando a modo de conclusión y llevando al oyente
a reflexionar sobre lo escuchado.
c. Plantear frases interrogativas a las que sigue una
pausa crean también expectativa.
4. Las pausas son en el lenguaje oral el equivalente
a los signos de puntuación. De ahí que se vayan a utilizar también como
estructuradoras del discurso permitiendo la diferenciación de los distintos
enunciados.
- El acento. El acento, ya sea regional o étnico, viene condicionado por la procedencia del orador. En realidad sólo supone un problema cuando es tan cerrado que impide la comprensión del mensaje. En estos casos, debe el orador trabajar las cuestiones relativas a la correcta emisión y articulación de la voz.
- ……………….
RELAJACIÓN
El objetivo de
estos ejercicios de relajación que te presentamos a continuación es,
simplemente, el de conseguir un estado físico y mental óptimo para que nuestro
cuerpo no obstaculice la exposición de nuestras ideas a lo largo del debate. La
relajación también es imprescindible como paso previo a la realización de los
ejercicios de respiración, voz y comunicación no verbal.
Y es que enfrentarse a la situación de tener que
hablar en público provoca una tensión muscular y nerviosa que deberíamos
aprender a controlar con estos y otros sencillos ejercicios, para evitar de
esta forma posibles bloqueos, rigidez, limitaciones de la voz y el temido
pánico escénico.
RESPIRACIÓN
En el
transcurso de un debate, el control de algo tan mecánico e inconsciente como la
respiración resulta absolutamente fundamental. Es por esto que mostramos a
continuación una serie de ejercicios respiratorios que permitirán a los
debatientes conseguir una buena ventilación pulmonar y el apoyo necesario para
la producción del sonido y la modulación de nuestra voz.
EMISIÓN DE LA VOZ
En este
apartado vamos a centrarnos en la información que nos llega a través de los
rasgos o cualidades de una voz, los cuales, unidos al sistema lingüístico,
completan el sentido de un mensaje.
Descubriremos la importancia que tienen las variaciones no lingüísticas de la voz en la comunicación oral haciendo hincapié en el tono o altura, volumen o intensidad y débito o duración.
Partiendo de un punto de vista técnico, cada uno de estos recursos es independiente, sin embargo, en aras de la expresión, es importante subrayar que ésta es el resultado de la combinación de todos ellos.
Descubriremos la importancia que tienen las variaciones no lingüísticas de la voz en la comunicación oral haciendo hincapié en el tono o altura, volumen o intensidad y débito o duración.
Partiendo de un punto de vista técnico, cada uno de estos recursos es independiente, sin embargo, en aras de la expresión, es importante subrayar que ésta es el resultado de la combinación de todos ellos.
Proponemos dos textos de diferente
naturaleza:
1. Discurso inaugural del presidente
Barack Obama. Whasington-20/01/2009
2. Textos de Bodas de Sangre. Discurso
de García Lorca. Bodas de Sangre (teto seleccionado)
Para cada uno de ellos presentamos a continuación
una serie de archivos de voz. En cada archivo encontrarás trabajado de forma
específica un parámetro de la voz o la combinación de varios de ellos.
Estos audios tienen como objetivo mostrar la
capacidad que tiene la voz de transmitir sensaciones diferentes en el oyente
dependiendo de la cualidad de la voz que predomine o de la combinación que se
realice de los distintos parámetros vocales.
COMUNICACIÓN NO VERBAL
El
ser humano se comunica y se muestra a sí mismo a través de tres lenguajes: el
de los actos, el de las palabras y el de los gestos. Cuando nos comunicamos,
más aún si estamos expuestos ante un público expectante, “constantemente
estamos enviando mensajes corporales a nuestros interlocutores. Estos mensajes
adoptan las formas básicas de gestos, posturas y movimientos. El lenguaje del
cuerpo comprende cualquier movimiento, consciente o no, de una parte o de la
totalidad del cuerpo que una persona emplea para comunicar un mensaje emocional
al mundo exterior”.1
A
continuación te presentamos diversos ejercicios que te van a ayudar a liberar y
controlar mejor lo que tu cuerpo puede expresar ante un público. Así mismo, te
mostraremos una serie de errores frecuentes que no debemos cometer en una
exposición.
VIRTUDES DE ELOCUCIÓN
El debate
constituye un género
textual oral y formal, al que suele asociarse un registro
lingüístico específico, una forma de expresión determinada, que se
caracteriza por los siguientes rasgos: pronunciación cuidada, complejidad y
corrección sintáctica, variedad y precisión léxica, fluidez, concisión,
claridad tanto en la expresión como en la organización de los contenidos y, finalmente,
elegancia, viveza y expresividad (en consonancia con la finalidad persuasiva
del discurso). Estos rasgos pueden englobarse y resumirse en las conocidas virtudes de la elocución, descritas
por la Retórica clásica, a partir de Cicerón:
- adecuación. La adecuación está considerada en la actualidad como una de las propiedades inherentes a cualquier texto bien construido, junto a la coherencia y la cohesión. Por ello, atenderemos a este triunvirato de propiedades textuales de manera conjunta.
- Puritas o corrección.
- Perspicuitas o claridad (concisión, fluidez y precisión son conceptos afines).
- Ornatus o belleza (elegancia, viveza y expresividad se incluyen en este apartado).
En cada apartado encontrarás recursos lingüísticos
relacionados con estas propiedades que te permitirán mejorar tu competencia
comunicativa mediante la corrección de defectos y el aprendizaje de las
técnicas y estrategias argumentativas, discursivas y expresivas necesarias para
convertirse en un buen polemista y orador.
COHERENCIA, COHESIÓN Y ADECUACIÓN. INTRODUCCIÓN
Como cualquier otro texto, el debate debe presentar
tres propiedades que conforman su estructura básica: coherencia, cohesión y
adecuación.
La coherencia es la propiedad que permite
expresar una idea o tema, sin digresiones
y con una intención determinada: es la propiedad que dota de unidad y sentido
al texto y permite interpretarlo. En un buen debate el tema o asunto a debatir
y las posturas de los participantes deben quedar claramente definidos desde el
principio, sin que se produzcan digresiones irrelevantes o contradicciones en
la defensa de las distintas opiniones durante el transcurso del mismo
Por su parte, la cohesión es la
manifestación externa, lingüística, de la coherencia interna de un texto. Un
texto está cohesionado cuando los enunciados que lo componen establecen entre
sí conexiones y lazos verbales que nos permiten interpretarlos como partes de
un todo. La cohesión se manifiesta mediante numerosos recursos lingüísticos
denominados mecanismos
de cohesión, que actúan en los distintos niveles de análisis lingüístico.
Entre estos recursos se encuentran las recurrencias léxico-semánticas
(repetición de palabras
claves, palabras pertenecientes a la misma familia léxica, campos
semánticos, campos léxico-asociativos, sinonimia, antonimia, hiponimia e
hiperonimia, metáforas, metonimias…), las recurrencias gramaticales
(paralelismos, correlaciones,
figuras retóricas de reiteración como el polisíndeton, la anáfora, la concatenación,
la gradación…),
las sustituciones cotextuales (anáforas y catáforas) y contextuales (deíxis
espacial y temporal), la elipsis y los conectores o marcadores del discurso.
La adecuación, finalmente, es una propiedad
pragmática que se refiere al hecho de que el hablante posee conocimientos que
le permiten adaptar su lengua a las diversas circunstancias en las que se
produce cada texto. Un texto es adecuado si no viola ninguna de las normas
sociales, personales, lingüísticas, situacionales, etc., que regulan todo acto
comunicativo. No basta con usar correctamente la lengua, sino que además es
necesario adecuar nuestra forma de expresión a las condiciones específicas y
variables en las que se produce la comunicación. Por expresarlo de una manera
plástica: un buen hablante dispone de un guardarropa verbal con varias prendas
y debe elegir la más apropiada para cada situación. El registro lingüístico
adecuado para el debate debe caracterizarse por un tono formal y el uso de la
variedad estándar de la lengua. Por lo tanto, quienes participan en un debate
no solo deben evitar expresiones incorrectas (vulgarismos), sino que
deben evitar también el uso de coloquialismos o términos de la jerga juvenil
que, adecuados en determinadas situaciones informales, en este contexto
comunicativo resultarían, por el contrario, inadecuados.
Te
proponemos a continuación una serie de actividades
con las que podrás desarrollar tu capacidad para crear discursos coherentes,
cohesionados y adecuados.
La adecuación, finalmente, es una propiedad
pragmática que se refiere al hecho de que el hablante posee conocimientos que
le permiten adaptar su lengua a las diversas circunstancias en las que se
produce cada texto. Un texto es adecuado si no viola ninguna de las normas
sociales, personales, lingüísticas, situacionales, etc., que regulan todo acto
comunicativo. No basta con usar correctamente la lengua, sino que además es
necesario adecuar nuestra forma de expresión a las condiciones específicas y
variables en las que se produce la comunicación. Por expresarlo de una manera
plástica: un buen hablante dispone de un guardarropa verbal con varias prendas
y debe elegir la más apropiada para cada situación. El registro lingüístico
adecuado para el debate debe caracterizarse por un tono formal y el uso de la
variedad estándar de la lengua. Por lo tanto, quienes participan en un debate
no solo deben evitar expresiones incorrectas (vulgarismos), sino que
deben evitar también el uso de coloquialismos o términos de la jerga juvenil
que, adecuados en determinadas situaciones informales, en este contexto
comunicativo resultarían, por el contrario, inadecuados.
Te
proponemos a continuación una serie de actividades
con las que podrás desarrollar tu capacidad para crear discursos coherentes,
cohesionados y adecuados.
CORRECCIÓN.
INTRODUCCIÓN
La corrección lingüística viene
determinada por la norma,
que incluye, en palabras de Manuel Alvar, "el conjunto de hábitos
lingüísticos considerados como correctos por una comunidad". La norma
abarca todos los niveles de análisis de la lengua. Así, hablar con corrección
implica: pronunciar correctamente, respetar las reglas gramaticales de la norma
lingüística sin cometer errores de tipo morfológico y sintáctico y expresarse
correctamente desde un punto de vista léxico
De las tres "ces" con las
que en periodismo se caracteriza la lengua ideal
(claridad, corrección y concisión), la corrección es, sin duda, la propiedad
que exige un proceso de aprendizaje más intenso y prolongado en el tiempo.
Expresarse con corrección supone el aprendizaje de las reglas que conforman la
norma lingüística y en este proceso ha de mediar necesariamente la educación.
Quizá por ello, nada estigmatiza más a un hablante que una incorrección léxica,
morfológica o sintáctica en una situación formal.
En efecto, existen vulgarismos
y errores lingüísticos que ofrecen una impresión muy negativa del hablante que
los comete y son precisamente estos errores los que debemos evitar,
especialmente cuando nos hallamos en una situación comunicativa formal, como un
debate. Por ello, incluimos a continuación una relación de los vulgarismos y
errores lingüísticos que se cometen con mayor frecuencia:
n relación con la pronunciación son frecuentes las
sustituciones de unos sonidos por otros (*abujero, *cónyugue, *agüelo,
*esgince), la adición de sonidos (*afoto,
*espiritud, *subrealista), los cambios de orden en los sonidos de
una palabra (*visicitudes, *dentrífico, *Grabiel), las
reducciones de palabras (*bofetá, *ventiseis, *pograma,
*toavía), la alteración de diptongos e hiatos (*tualla, *ecuitorianos) y los
cambios en la situación de los acentos (*périto, *intérvalo).
En cuanto a los usos morfo-sintácticos, los fenómenos más
frecuentes son las confusiones en el género (*mucho hambre, *mucha calor,
*esa agua), el uso incorrecto de formas verbales irregulares (*andé, *haiga, *preveyó), el uso
incorrecto de infinitivos en lugar de imperativos (*terminar
los documentos de una vez...), el queísmo (¿tú te acuerdas *que...?), el
dequeísmo (le ruego *de que...), la supresión
incorrecta de preposiciones delante de pronombres relativos (son cosas *que no quiero entrar...),
el uso incorrecto de la expresión que su en lugar
de cuyo (ese *que su equipo ganó...), el
empleo incorrecto de posesivos tónicos tras adverbios (delante *mío), el uso incorrecto
del artículo delante de los nombres propios (*¿la
María viene?), los fenómenos de laísmo, leísmo y loísmo (*la regaló una consola),
incorrecciones en la formación del plural (*álbunes, *cafeses),
la confusión en el uso de las formas verbales (*dijistes
que llamarías; ayer *lleguemos tarde), errores de concordancia (*hubieron muchos problemas) y cambio
en el orden de los pronombres (*me se ha caído).
Finalmente, en el aspecto léxico se suelen producir
confusiones en el significado de las palabras (infligir
por infringir, prejuicio por perjuicio), uso de la etimología
popular (*mondarina, zapatos con *plantaforma, *destornillarse de risa) y uso de un
léxico socialmente marginal (tacos y vocablos malsonantes).
Concluimos este apartado sobre la corrección con un decálogo de consejos
para todo aquel que desee mejorar su expresión lingüística:
DECÁLOGO
1. Procura
que tu lengua hable bien de ti: nuestra forma de hablar determina la imagen
social que proyectamos.
2. No
olvides que cualquiera puede aprender a hablar correctamente.
3. Lee, lee
mucho y de manera integradora, y escucha atentamente a quienes se expresan
correctamente: busca modelos de perfección lingüística.
4. Escribe,
escribe y reescribe. Habla: argumenta, dialoga, explica, describe, narra… La
práctica hace maestro al aprendiz.
5. Sé
crítico, acepta las críticas con humildad y corrige cuando sea necesario: un
error es positivo, si nos permite mejorar.
6. Adapta tu
forma de expresión a las circunstancias de la situación comunicativa.
7. Sé
cortés: nuestro interlocutor se lo merece y la interacción tendrá mayores
posibilidades de éxito.
8. No uses
palabras cuyo significado desconoces.
9. No uses
construcciones gramaticales de cuya corrección dudes.
10. Usa el
diccionario y resuelve las dudas de carácter ortográfico y semántico.
RECURSOS PARA ARGUMENTAR. CLASIFICACIÓN
TÉCNICAS
ARGUMENTATIVAS
TÉCNICAS
PARA DEBATIR
DETECTAR FALACIAS
INTRODUCCIÓN DE LAS FALACIAS
1. Historias sobre las falacias: "La primera
falacia"
El niño no protesta de la mentira, sino de lo mal
contado. O de lo contado con fines
espurios, con un propósito moralista. Cuando empiezan a saber que los Reyes
Magos no existen, lo que les duele es la mentira social, no protestan del
engaño, sino de la finalidad embaucadora que llevaba. Ellos habían visto bajar
a los Reyes Magos por la chimenea, qué importa que fuera increíble a la luz de
la lógica, habían llegado a verlos, era verdad. Los obstáculos para admitir que
en una misma noche recorrieran a lomos de camello toda la ciudad era capaz de
subsanarlos la fantasía de la madre o la criada que les fuera contando un
cuento para responder a cada una de sus preguntas suspicaces. Ven que es
mentira, no porque ahora les parezca más increíble que antes, sino porque
ahora descubren agazapadas tras la voluntad de engaño motivaciones oscuras que
tratan de mezclar el reino de la ficción con el de la componenda, la pureza del
cuento con su añagaza educativa. «Si sois buenos, os traerán juguetes.» Doraban
la píldora de la alevosa lección con aquel fascinante invento de la caravana
exótica y cautelosa de camellos, de pajes subiendo a los balcones fugazmente
por escalas de cuerda bajo las estrellas de la noche de enero. La decepción no
viene tanto de decir: «¡Ah!, ¿entonces ha dejado de ser verdad aquello?», como
de decir: «¡Ah!, ¿entonces es que me lo contaban para que fuera bueno?», ahí se
asesta la primera puñalada trapera a la inocencia del niño, a su presunta
candidez. Que no es tal, sino más bien un deseo de coherencia. El niño se
resiste a mezclar el mundo cotidiano de los avisos, obligaciones y recados con
el mundo ficticio de la narración. Preferiría que si ha sido malo le castigaran
con una bronca o un azote y no subrepticiamente por medio de esos cuentos y
fantasías que ha aprendido a amar en sí. La leyenda de los Reyes Magos es la
fórmula más refinada y maliciosa de estrago en el concepto de ficción. Una vez
descubierta su falacia, el niño ha ingresado rencorosamente en el mundo
de la componenda. Es como si le hubieran entregado un salvoconducto para que
él, a su vez, pueda decir mentiras que le acarreen algún provecho."
Carmen Martín Gaite: El cuento de nunca acabar.
Un error no se convierte en
verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él
-Mahatma
Gandhi-
En la antigua Grecia se consideró
que existen dos tipos de malos argumentos, de argumentos que no valen: los paralogismos
y los sofismas.
Se entendía por paralogismo aquel argumento
erróneo resultado de un descuido, de una equivocación del hablante. Por el
contrario, el sofisma era aquel tipo de argumentación que defendía algo
falso y que tenía como finalidad engañar al oyente en una discusión.
El término falacia viene a ser una mezcla de
los dos conceptos anteriores. Se entiende por falacia una argumentación que
resulta errónea y defectuosa. Se trata, por tanto, de una argumentación que no
es válida.
El fallo que tiene se puede deber bien a un descuido o bien a que alguien pretende engañar mediante su uso. Como no podemos saber si el contrincante en el debate tiene o no la intención de engañarnos, consideraremos a las falacias como razonamientos erróneos, que incluyen algún defecto que los convierte en razonamientos que no valen.
El fallo que tiene se puede deber bien a un descuido o bien a que alguien pretende engañar mediante su uso. Como no podemos saber si el contrincante en el debate tiene o no la intención de engañarnos, consideraremos a las falacias como razonamientos erróneos, que incluyen algún defecto que los convierte en razonamientos que no valen.
Es importante que conozcas los
tipos de falacias existentes para mejorar la calidad de tus argumentaciones.
Tienes que ser especialmente cuidadoso/a en la construcción de los argumentos
que usarás en un debate ya que todos (hasta los más sabios), si no prestamos
suficiente atención, cometemos fallos en los razonamientos que hacemos. Es
importante también que estés atento/a en los debates para detectar las falacias
o errores en los argumentos de los contrincantes, pues al reconocerlas muestras
que los argumentos que acaban de darte no valen.
No obstante, como señala Julian Baggini1 "la persecución de fines nobles,
como la verdad o la bondad, es difícil y no puede eludir la compañía del error.
Sin embargo, cuando nos situamos del lado de los ángeles, es muy fácil empezar
a creer que nos han crecido alas. El resultado puede ser entonces la
superioridad autocomplaciente: la creencia de que somos "buenos" y
"racionales" y, por tanto, inmunes a la maldad o al razonamiento
defectuoso". Así, pues, el conocimiento de las falacias te ayudará a
depurar tus errores o a detectar los errores de tus contrincantes en el debate,
aunque no te convertirá en un polemista perfecto.
HAGA UN RESUMEN SOBRE LA ORATORIA
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